HUMANIDAD

A un año del último terremoto que golpeó a Oaxaca

La ciudad de Oaxaca está signada por una sismicidad histórica. Corría enero de 1931, cuando el cineasta ruso Sergei Eisenstein llegó a México para registrar la destrucción que había sido provocada por un terremoto. Una ciudad en ruinas, pánico, gente corriendo por la calle. Todo quedó documentado en “El desastre en Oaxaca”. Durante 87 años, el territorio fue azotado por miles de temblores de diferente intensidad. Algunos pasaron desapercibidos, y otros pusieron en alerta a la población, arrasando todo a su paso. La tarde del 16 de febrero de 2018, el estado mexicano fue testigo de otra violenta actividad, que no provocó víctimas fatales, pero dejó devastada a toda la población.

Fueron 7.2 puntos en la escala de Richter que se sintieron con fuerza en Santiago Pinotepa Nacional. El fenómeno fue brutal, pero los números no reflejaron tanta gravedad como en otras ocasiones. Cuando los temblores terminaron, se registraron dos heridos, 200 casas afectadas y 1.3 millones de personas sufrieron cortes temporales de servicio eléctrico. Si bien el propio terremoto no provocó víctimas mortales, la caída de un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana en la zona de Jamiltepec causó 14 muertos y 15 heridos.

Para ese entonces, los ciudadanos todavía no se habían recuperado del desastre que había provocado el terremoto ocurrido en septiembre de 2017, que dejó 102 muertos y más de 900 heridos. Según el Servicio Sismológico Nacional, la región registra el 25% del total de terremotos que sufre el país. Para esto hay un solo culpable: el contacto entre dos importantes placas tectónicas, cuya interacción tiene lugar en la costa del Pacífico, desde Chiapas hasta Jalisco.

México es un país proclive a sufrir todo tipo de terremotos. Lamentablemente, todavía no se logró desarrollar un sistema para anticipar cuándo sucederá el próximo evento, aunque el país es pionero en haber desarrollado un sistema de alerta sísmica, también conocido como “Sasmex”. Año tras año, los estados que suelen ser más afectados trabajan para hacer más eficiente el sistema de alarma, lo único que puede prevenir a la población y tratar de minimizar los daños lo máximo posible. Hasta ahora el impacto más devastador ocurrió en septiembre de 1985, cuando fallecieron 12 mil personas.


Fuente: bbc.com / elsoldemexico.com.mx

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